¿Cómo afecta la inflación a los bonos?

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La inflación lleva tiempo acaparando titulares. Es probable que todos hayamos sentido su impacto de alguna manera. Dados los altos tipos de interés que estamos registrando actualmente, podría parecer que ahorrar es lo mejor que se puede hacer. Una inflación alta puede hacer que la gente se inquiete por sus inversiones. Ahora bien, mantener efectivo en una economía de inflación elevada podría reducir el patrimonio global y poder adquisitivo a largo plazo. Así pues, ¿qué otras opciones tenemos?

Invertir suele considerarse una forma práctica de hacer que tu dinero rinda más y pueda mantener el ritmo de inflación. Hay varias formas de invertir y una amplia gama de activos entre los que elegir. En este artículo, exploraremos el mundo de los bonos — una forma habitual de invertir y que, por norma general, se considera de menor riesgo que la compra de acciones de empresas. Te explicaremos qué son, cómo funcionan y el impacto que puede tener la inflación si decides invertir en bonos.

El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

¿Qué son los bonos?

  • En realidad, un bono no es más que un préstamo.
  • Cuando compras un bono, el inversor está prestando dinero al Estado o a la empresa que lo ha emitido.
  • La mayoría de ellos deberían abonar pagos regulares de intereses a cambio del préstamo, más la devolución del importe original al final del plazo del préstamo (la fecha de vencimiento).

Los bonos pueden ayudar a reducir el riesgo

Por lo general, los bonos se consideran una forma de invertir con menor riesgo en comparación con otros tipos de activos, como acciones y participaciones (también conocidas como valores de renta variable, o participaciones en la propiedad de una empresa), de modo que pueden desempeñar un papel fundamental en una cartera de inversión diversificada. Por eso, tenerlos en cartera en un momento de incertidumbre financiera, o si nos acercamos a la jubilación y buscamos un enfoque más prudente para invertir, podrían resultar ventajosos.

La principal ventaja que ofrecen los bonos es que podrás recibir una renta estable, así como la devolución de tu inversión original, al final del período del préstamo. Puesto que el interés está fijado en el momento de adquirir el bono, generalmente sabrás cuánto vas a percibir y cuándo te pagarán. Si inviertes para tener una renta fija, los pagos periódicos de intereses de los bonos pueden facilitarte la planificación.

Hay varios factores que pueden hacer que los precios de los bonos suban o bajen

Se paga un precio fijo al comprar los bonos en el momento de su emisión. Sin embargo, los bonos se pueden negociar con otros inversores, de forma parecida a como se hace con las acciones. Por ello, al comprar o vender bonos de esta forma, su precio ‘de mercado’ se verá afectado por una serie de factores, uno de los cuales es la inflación.

¿Cómo afecta la inflación a los bonos?

Si bien los bonos se utilizan habitualmente para gestionar el riesgo de las carteras, una inflación elevada puede afectar a su rentabilidad. Esto se debe a que la renta que abonan suele fijarse en el momento en que se emite. Por ejemplo, si un bono ofrece un tipo de interés del 5% y la inflación es del 4,5%, en realidad solo obtendrías una rentabilidad del 0,5%. Esto significa que los bonos tienden a ser menos atractivos (y, por ende, sus precios bajan) cuando la inflación aumenta. En cambio, si la inflación está bajando, un interés fijo del 5% resulta mucho más atractivo en teoría.

No lo hagas solo

Las decisiones que toman los gestores de fondos pueden revelar mucho sobre sus expectativas con respecto a los mercados, las tendencias, los tipos de interés y, por supuesto, también de la inflación futura. Por ejemplo, si recientemente han añadido más bonos a su fondo, esto podría significar que esperan que la inflación se modere a corto plazo, en regiones específicas. Y lo contrario podría aplicarse cuando reduzcan la cantidad de bonos que mantienen en cartera.

Pero, naturalmente, los distintos tipos de bonos, como los bonos corporativos high yield y los de los diversos países del mundo, pueden comportarse de forma diferente debido a sus propias condiciones ‘locales’. Esta es una razón adicional para invertir de la mano de expertos. Los gestores posicionan activamente los fondos basándose en un análisis en profundidad del mercado informes y estudios y los conocimientos de que disponen, lo que contribuye a que sus inversores logren sus objetivos a largo plazo.

El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son indicativo de rentabilidades futuras.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero.

Esta información no constituye una oferta ni un ofrecimiento para la adquisición de acciones de inversión en cualquiera de los fondos de M&G.

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Infraestructura cotizada e inflación

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¿Por qué infraestructura?

La infraestructura juega un papel crucial en la sociedad moderna y constituye la base de la economía global. Ofrece exposición a tendencias de crecimiento estructural a largo plazo, como energías renovables, transporte limpio y conectividad digital.  Por este motivo, creemos que los flujos de caja estables y crecientes que genera esta clase de activos pueden jugar un papel igualmente importante en las carteras de los inversores.

¿Qué evolución muestra la infraestructura cotizada en entornos más inflacionarios y volátiles?

Cuando se disparan los precios

La inflación creciente ha afectado a los mercados de renta variable, y sobre todo a las apuestas “growth”. Con el giro de las expectativas de inflación de «transitoria» a «afianzada», los inversores buscan activos con potencial de soportar mejor que otros el efecto corrosivo de las subidas generalizadas de los precios.

Niveles de volatilidad crecientes

Otra cuestión que preocupa hoy en día a los inversores es la volatilidad.

La invasión rusa de Ucrania, además de la inmensa tragedia humana que está provocando, es el principal factor tras el fuerte aumento de la volatilidad en los mercados financieros.

El riesgo de una dependencia excesiva del gas ruso ha pasado a un primer plano. La subida de los precios del gas natural a nivel global después de que Rusia recortara el suministro a varios países tras su negativa a pagar en rublos no es más que un ejemplo de cómo las decisiones políticas del Kremlin pueden afectar profundamente a los mercados mundiales.

Históricamente, la infraestructura ha brindado cierto refugio frente a la volatilidad. Datos de la Organización Mundial de Infraestructuras Cotizadas muestran que, en las últimas dos décadas, la infraestructura cotizada ha proporcionado mayores rentabilidades con una menor volatilidad que la renta variable o el inmobiliario a nivel global.

Lo más probable es que la recuperación tras la pandemia requiera una gran inversión en la clase de activos a nivel mundial. En Estados Unidos, un programa de 1,2 billones de dólares se propone reparar, modernizar y ampliar la infraestructura deteriorada del país. Por su parte, la Unión Europea se ha volcado en la agenda verde para tratar de fomentar las energías renovables y el transporte limpio.

La transición hacia la neutralidad de carbono

Ahora que las cuestiones medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) se están tornando más relevantes para los inversores y las gestoras, los activos de infraestructura que contribuyen a la transición hacia fuentes de energía renovables están cobrando más importancia. Según estimaciones de Morgan Stanley, alcanzar cero emisiones netas de aquí a 2050 requerirá una inversión de 50 billones de dólares. Incluso asumiendo que solamente parte de estas inversiones acabarán implementándose, existe una oportunidad potencial a largo plazo que los inversores e infraestructura podrían tratar de aprovechar, considerando lo esencial que es la infraestructura para la descarbonización.

El sector de la infraestructura facilita la transición a un mundo neutro en carbono a través del desarrollo de fuentes energéticas más limpias, y de la reducción o captura de emisiones existentes. En nuestra opinión, las empresas de infraestructura que utilizan combustibles renovables o de transición (como el gas natural) y las que ya desarrollan combustibles del futuro (como el hidrógeno) juegan un papel crucial en dicha transición.

Estas políticas podrían esbozar un trasfondo favorable para la clase de activos, pero no son el único motivo de nuestro entusiasmo. También pensamos que, además de la energía renovable, la infraestructura cotizada podría beneficiarse de tendencias estructurales a largo plazo como la conectividad digital y la demografía, temas potentes susceptibles de prolongarse durante muchas décadas. En tal entorno, las oportunidades a largo plazo en infraestructura cotizada nos inspiran un gran optimismo.

El valor de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual  provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero.


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Poniendo el dinero a trabajar para combatir el aumento del coste de la vida

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Actualmente todo parece estar algo fuera de control. Los precios de los productos básicos están subiendo rápidamente en todas partes. Los precios del gas y la electricidad para el hogar aumentan a un ritmo alarmante, mientras que los precios de la gasolina y los alimentos también se han disparado en los últimos meses.

Para muchos de nosotros, comprender los motivos que han llevado a esta situación y qué podemos hacer al respecto, si es que podemos hacer algo, podría ayudarnos a recuperar cierto control sobre la situación. La planificación nos permite pensar todo a nuestro propio ritmo y sentirnos más preparados para lo que pueda venir. Como dijo el expresidente estadounidense Eisenhower: «Los planes no son nada; la planificación lo es todo».

¿Una tormenta perfecta?

La reapertura económica mundial tras una sucesión de confinamientos ha provocado problemas en la cadena de suministro. Para empresas de todo el mundo, aumentar la producción es mucho más complicado que cerrarla: la falta de oferta, junto con un aumento de la demanda mundial, ha provocado una subida de los precios tanto para las empresas como para los consumidores.

Como es de suponer, el conflicto de Ucrania ha agravado estos efectos. Rusia ha restringido su suministro de petróleo y gas, y Ucrania tiene dificultades para exportar una cantidad importante de alimentos básicos que abastecen la red alimentaria mundial, ya que sus puertos del Mar Negro están siendo bloqueados por Rusia.

Sin olvidarse de la inflación

Todos somos muy conscientes del nivel actual de inflación inédito desde hace una generación. El desafío al que se enfrentan ahora los bancos centrales es volver a controlarla y acercarla al nivel deseado del 2%, sin dañar la economía con ello.

La principal palanca con la que cuentan es la fijación de los tipos de interés. Al aumentarlos, los bancos centrales esperan alentar el ahorro en lugar del préstamo y el gasto, ralentizando así la economía. Para aquellos de nosotros que tenemos préstamos o hipotecas, esto supondrá un aumento de nuestras cuotas, a no ser que se fijaran a un tipo específico en su momento. En cambio, los que tenemos ahorros en efectivo podemos buscar mejores tipos para nuestros ahorros.

¿Es hora de poner el dinero a trabajar?

La inflación merma el valor de los ahorros: si los precios de los bienes y servicios aumentan, a la larga el dinero permite comprar menos cosas. Pero aunque «esperar y ver» puede parecer una estrategia razonable en este momento, una de las peores cosas que se pueden hacer ante este escenario es no hacer nada. Es importante buscar los mejores tipos del ahorro, pero esto por sí solo puede no ser suficiente para mantener los objetivos financieros a largo plazo. Por eso es tan importante planificar eficazmente el futuro. Ahí es donde la inversión puede ayudar.

Pasar a la acción

En tiempos tan extraordinarios, puede parecer que no es el momento adecuado para empezar a invertir. Pero la verdad es que el «momento adecuado» no existe.

Los mercados de valores suben y bajan todo el tiempo, y aunque esta volatilidad puede parecer desalentadora, parte de este riesgo puede compensarse invirtiendo gradualmente, mes a mes, por ejemplo. Muchos proveedores de inversión permiten invertir con aportaciones mensuales más pequeñas durante un periodo de tiempo, lo que da tiempo a que su inversión crezca sin que su presupuesto mensual se vea afectado.

Invertir es una propuesta a largo plazo. Con el tiempo, las inversiones deberían tener el potencial de crecer, por lo que es más probable que se puedan sortear periodos de volatilidad, ya que los ahorros tendrán más tiempo para recuperarse de cualquier caída de valor. Pero, por supuesto, es importante recordar que el valor de las acciones podría tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de la inversión se reduzca o se incremente y es posible que no se recupere la cantidad invertida inicialmente.

¿Considerar repartir el riesgo?

La diversificación es otro factor clave para gestionar los riesgos de la inversión. Al repartir el dinero entre diferentes tipos de activos que suelen comportarse bien en diferentes condiciones de mercado ―como, por ejemplo, la renta variable y la renta fija―, puede ayudar a protegerse frente a las grandes pérdidas en caso de que uno de los activos se deteriore. Por otra parte, también podría verse recompensado si un activo supera la rentabilidad del mercado.

Invertir el dinero en fondos «activos» a menudo también puede ayudar a gestionar el riesgo. Los gestores de los fondos de gestión activa se encargan de gestionar el dinero, con la libertad de tomar decisiones bien fundadas en su nombre. Los gestores de fondos dedican tiempo a investigar los mercados y a mantenerse al día de las noticias financieras, por lo que al invertir en sus fondos también se puede beneficiar de sus conocimientos.

Los mayores riesgos en este tipo de fondos suelen ir acompañados de mayores recompensas potenciales, por lo que es importante lograr el equilibrio adecuado y asegurarse de elegir la inversión apropiada. Por lo general, cuanto más tiempo se mantenga invertido, más riesgo se podrá asumir, ya que los efectos del tiempo podrían compensar los altibajos del camino.

Planificar para sacar más partido al dinero

Las inversiones en bolsa ofrecen la posibilidad de superar los tipos del ahorro, especialmente a largo plazo. Invirtiendo poco a poco cada mes, se puede ayudar a mitigar la volatilidad, ya que el dinero permitirá comprar un mayor número de valores cuando los mercados caigan. E invertir a largo plazo, permitirá disfrutar de las recompensas en los momentos en que los mercados suban.

Aunque el incremento diario de los precios está mermando el poder adquisitivo actual, es importante no ignorar la importancia de planificar el futuro financiero a largo plazo. Los tipos del ahorro no siguen el ritmo de la inflación. Sin embargo, al invertir una parte de su dinero, puede ayudar a amortiguar el golpe de la situación actual y mantener su poder adquisitivo en el futuro.

El valor de los activos del fondo podría tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero. Esta información no constituye una oferta ni un ofrecimiento para la adquisición de acciones de inversión en cualquiera de los fondos de M&G. Promoción financiera publicada por M&G Luxembourg S.A. Domicilio social: 16, boulevard Royal, L 2449, Luxembourg.